Las nuevas miradas del cine francófono marcan una 32.ª edición del Festival de Cine Francés de Málaga conectada con el presente

29 de octubre de 2026

El certamen internacional consolida su apuesta por las nuevas generaciones con un récord de óperas primas en Sección Oficial, encuentros con jóvenes cineastas y una programación marcada por la diversidad y las cuestiones sociales contemporáneas

El reconocimiento de películas como ‘Mémoire de fille’, ‘Le Corset’ y ‘Congo Boy’, refleja la conexión del público y los jurados con historias sobre la identidad, la memoria, las desigualdades y las inquietudes de la juventud

La participación de jóvenes en los jurados, las sesiones de cortometrajes y programas educativos como Le Cinéma Bien Sûr refuerzan el diálogo intergeneracional y el compromiso del festival con la formación de nuevos públicos

Con más de 65 proyecciones y actividades culturales, el festival amplía también su comunidad digital con cerca de 800.000 reproducciones, 175.000 espectadores alcanzados y un crecimiento del 16,8 % en seguidores

Magalie Lépine-Blondeau: «Los festivales tienen sentido cuando los imaginarios pueden convivir y dialogar»

El 32 Festival de Cine Francés de Málaga, organizado por la Alianza Francesa de Málaga, ha concluido una nueva edición marcada por la diversidad de sus propuestas cinematográficas, el protagonismo de las nuevas generaciones y su conexión con las cuestiones que atraviesan la sociedad contemporánea. Celebrado del 16 al 23 de octubre bajo el lema Révolution du regard / La revolución de la mirada, el certamen ha reunido más de 65 proyecciones y actividades culturales en distintos espacios de la ciudad, afianzando su identidad como festival internacional y punto de encuentro entre el público malagueño y las nuevas voces del cine francófono.

La apuesta por el talento joven ha sido uno de los principales rasgos de esta edición, que ha alcanzado un récord histórico de siete óperas primas en su Sección Oficial, integrada por trece largometrajes. Una selección que ha puesto de manifiesto la diversidad cultural y narrativa de la creación francófona actual, con películas que exploran cuestiones como la identidad, las desigualdades sociales, la memoria, la sexualidad, los conflictos internacionales o el paso de la adolescencia a la vida adulta. La programación ha reforzado, además, el papel del festival como plataforma de descubrimiento y difusión de nuevos talentos, con seis películas que todavía no cuentan con distribución en España.

Esta conexión con las nuevas generaciones se ha reflejado también en la presencia de cineastas internacionales: la directora quebequense Junna Chif, responsable de Invisibles; los jóvenes realizadores franceses Clément Devilliers y Armand Foëx, que presentaron su primer largometraje, Un Grand Raccourci, acompañados por la actriz Louise Labèque y el productor Hector Belgodère-Soria; o la intérprete canadiense Magalie Lépine-Blondeau, protagonista de L’Âme Idéale. Junto a ellos, figuras de reconocida trayectoria como Yann Samuell, que presentó Compostelle; y Sepideh Farsi, con su documental Put Your Soul on Your Hand and Walk, han contribuido a convertir el festival en un espacio de intercambio entre distintas generaciones y perspectivas cinematográficas.

Una cuestión que también se ha traducido en el palmarés de este año: Mémoire de fille de Judith Godrèche, reconocida como Mejor Película; Le Corset, de Louis Clichy, que ha obtenido los premios a Mejor Dirección y del Público; y Congo Boy, primera película de ficción del cineasta Rafiki Fariala, galardonada en Málaga con el Premio del Jurado Joven a la Mejor Película. Todas ellas narran las historias de personajes jóvenes que se enfrentan a un futuro incierto, atravesando dificultades que están presentes en la conversación social contemporánea. Por su parte, el Premio a Mejor Interpretación ha sido concedido ex aequo a Lila Gueneau, por À bras-le-corps, y Bradley Fiomona, por Congo Boy, mientras que Apnées, de Nicolas Panay, ha recibido el Premio al Mejor Cortometraje otorgado por el Jurado de Estudiantes de la Alianza Francesa de Málaga.

En 2026 el aforo del festival se ha mantenido en un 90% de ocupación total, consolidando su conexión con el público malagueño: más de 15.000 asistentes han participado en la programación del certamen. Pero el alcance del 32FCFM ha continuado creciendo más allá de sus proyecciones y actividades presenciales. Durante esta edición, los contenidos audiovisuales y digitales del certamen, entre fotografías, entrevistas, vídeos y encuentros con invitados, han registrado cerca de 800.000 reproducciones y un alcance de 175.000 espectadores, acompañados de un incremento del 16,8 % en su comunidad de seguidores. Unos resultados que reflejan la capacidad del festival para extender la conversación cinematográfica al entorno digital y acercar sus contenidos a nuevos públicos.

La dimensión internacional del certamen también se ha reforzado mediante su programación de preestrenos exclusivos, la participación de profesionales de distintos territorios francófonos y el encuentro entre cineastas, intérpretes y espectadores. La presencia de producciones procedentes de diferentes contextos culturales y de películas todavía inéditas en los circuitos comerciales españoles ha permitido ofrecer una panorámica de la diversidad del cine francófono actual, más allá de sus cinematografías más conocidas.

Organizado por la Alianza Francesa de Málaga desde 1994, el festival ha evolucionado a lo largo de sus 32 ediciones hasta consolidarse como una cita destacada para la difusión del cine francófono en España. Por él han pasado figuras internacionales como Juliette Binoche, Rossy de Palma, Victoria Abril, Franck Dubosc, Ángela Molina, Paul Kircher, Maurice Barthélémy, Isabelle Nanty, Djanis Bouzyani, Julie Gayet, Benjamin Voisin, Carmen Maura, Thomas Solivérès, Lucie Boujenah, Marc Fitoussi, Aïssa Maïga, Audrey Lamy, y muchos otros. Su colaboración con instituciones y espacios culturales de la ciudad, así como su apuesta por la formación, la participación ciudadana y el intercambio cultural, forman parte de un modelo que entiende el cine como un espacio abierto al encuentro entre diferentes públicos y generaciones.

Una idea que resumía la actriz canadiense Magalie Lépine-Blondeau, invitada de esta edición para presentar L’Âme Idéale, al señalar en una entrevista con la organización que «los festivales tienen sentido cuando los imaginarios de los cineastas pueden convivir y dialogar». La reflexión sintetiza una de las principales conclusiones de la 32.ª edición: la importancia de crear espacios donde distintas sensibilidades, generaciones y formas de representación puedan encontrarse y dialogar.

Bajo la premisa de La revolución de la mirada, el 32 Festival de Cine Francés de Málaga concluye reafirmando una identidad que encuentra en la diversidad, el descubrimiento de nuevos talentos y el diálogo con las generaciones más jóvenes algunas de sus principales fortalezas. Una edición que ha situado el cine frente a las preguntas de nuestro tiempo, reivindicando la importancia de descubrir otras perspectivas para comprender el presente y construir nuevas formas de mirar el futuro.

Una nueva generación de cineastas que encuentra su lugar en el mundo

El récord de siete óperas primas en la Sección Oficial ha permitido descubrir nuevas formas de producción y creación cinematográfica. Es el caso de Un Grand Raccourci, el primer largometraje de Clément Devilliers y Armand Foëx, dos cineastas franceses de apenas 22 años que visitaron Málaga para presentar una comedia dramática sobre las incertidumbres, aspiraciones y contradicciones de su generación. Su experiencia refleja las dificultades que afrontan los jóvenes creadores para acceder a la industria y la búsqueda de alternativas para desarrollar sus propios proyectos. «Lo que queríamos era hacer una buena película, nuestra película», explicaron durante su visita al festival, donde compartieron las dificultades de financiación de una producción independiente y su apuesta por las redes sociales para conectar directamente con los espectadores.

El protagonismo de la juventud ha trascendido la propia programación cinematográfica, convirtiéndose en una de las señas de identidad del certamen. La participación del Jurado Joven, encargado de reconocer una de las películas de la Sección Oficial, y del Jurado de Estudiantes de la Alianza Francesa de Málaga, responsable del Premio al Mejor Cortometraje, ha permitido incorporar nuevas perspectivas a la valoración de las obras. A ello se suma la celebración de Le Cinéma Bien Sûr, la jornada dedicada a estudiantes de arte organizada en colaboración con el canal franco-alemán ARTE, que ha acercado a los jóvenes nuevas propuestas audiovisuales y lenguajes cinematográficos.

La Sección de Cortometrajes, celebrada en el Centre Pompidou Málaga, ha reforzado esta apuesta con una selección de diez producciones procedentes de Francia, Bélgica, Canadá e Isla Mauricio, ofreciendo un espacio para descubrir nuevas voces y formas de representación. Junto a las sesiones escolares y las actividades dirigidas al público familiar, como Mon Petit Festival, estas iniciativas han permitido ampliar las posibilidades de participación en el certamen y fomentar una relación con el cine desde las edades más tempranas.

El director francés Yann Samuell, que presentó Compostelle con todas las entradas agotadas desde una semana antes de su proyección, reivindicó la necesidad de ofrecer nuevas oportunidades a los jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. «No es solo un homenaje, sino sobre todo una mano tendida y una pregunta a la sociedad para plantearnos si etiquetamos a los jóvenes que tienen dificultades, que viven en la precariedad, como desechos de la sociedad, o si les damos la oportunidad de integrarse y levantarse», explicó sobre una película que ha superado el millón de espectadores en Francia y que plantea una reflexión sobre los prejuicios, la integración y las segundas oportunidades.

Desde otra perspectiva, la directora canadiense Junna Chif presentó su primer largometraje de ficción, Invisibles, con una propuesta que cuestiona los prejuicios sobre el trabajo sexual, la discapacidad y las relaciones afectivas. «La forma en que vemos a las personas con discapacidad en entornos de sexualidad y sensualidad, y a las trabajadoras sexuales con esas personas, son situaciones que no se han visto y que quise llevar a la pantalla de una forma muy bella y tierna», señaló la cineasta durante su visita a Málaga. Su película, reconocida previamente en el festival CINEMANIA de Montreal, propone una representación de dos colectivos habitualmente marginados desde una perspectiva que reivindica su autonomía, su sexualidad y su derecho a ser representados.

Las cuestiones relacionadas con la memoria, el consentimiento y la violencia también han ocupado un lugar destacado en la programación. Mémoire de fille, dirigida por Judith Godrèche y basada en la obra autobiográfica de la Premio Nobel Annie Ernaux, propone una reflexión sobre la manera en que las experiencias traumáticas se reconstruyen a través del recuerdo y la ficción. Su aproximación a la violencia y a la experiencia de una joven que comienza a descubrir el mundo ha encontrado un nuevo lenguaje cinematográfico a través de una generación de intérpretes contemporáneos, entre ellos Louise Labèque, que también ha participado en Un Grand Raccourci. La película ha recibido el Premio a Mejor Película del festival, cuyo Jurado Profesional ha destacado su complejidad narrativa y su capacidad para explorar los límites entre memoria, autobiografía y ficción.

Especial relevancia ha tenido también la participación de la cineasta franco-iraní Sepideh Farsi, que visitó Málaga para presentar su documental Put Your Soul on Your Hand and Walk, construido a partir de sus conversaciones con la fotoperiodista palestina Fatma Hassona, asesinada en Gaza en abril de 2025. La proyección, celebrada en el Teatro Cánovas, estuvo acompañada de un encuentro con el público y de la inauguración de la exposición La voz de Gaza, que reúne más de cincuenta fotografías de Hassona y puede visitarse en la Alianza Francesa de Málaga hasta el 18 de diciembre. Ambas propuestas han ampliado la reflexión del festival sobre el papel de las imágenes, el testimonio y la responsabilidad de la cultura ante las vulneraciones de los derechos humanos.

La revolución de la mirada, una reflexión compartida entre el público y los jurados

Las conclusiones de esta edición también encuentran reflejo en las decisiones de los jurados y del público, que han reconocido historias centradas en personajes jóvenes, experiencias de transformación personal y nuevas formas de representación. «Las historias ganadoras están centradas en retratos de personajes muy jóvenes frente al inicio de la edad adulta que crecen en un mundo difícil y, a veces, violento y que consiguen encontrar el camino gracias a una pasión por la vida», explica Julia Branché, directora de programación del Festival de Cine Francés de Málaga, sobre la contemporaneidad de los relatos premiados.

Una lectura que comparte Sullivan Benetier, director del certamen y de la Alianza Francesa de Málaga, para quien el lema de esta edición ha adquirido un significado especial a través de las películas proyectadas. «Elegir el lema de este año, la revolución de la mirada, nos ha resultado muy fácil: a lo largo de las más de 60 películas francófonas proyectadas durante esta última semana hemos comprobado la invitación que nos tienden a repensar, a mirar dos veces, a apreciar aquellas cuestiones que, por algún motivo, hemos invisibilizado», señala. «La conclusión que nos deja es esperanzadora», añade, destacando la conexión de los jurados y espectadores con propuestas que defienden un mundo más justo.

Esta voluntad de ampliar las perspectivas cinematográficas también ha estado presente en la retrospectiva dedicada a las historias de la diáspora en el cine de animación francófono, celebrada en el Ateneo de Málaga, así como en las propuestas que han conectado el cine con otras disciplinas artísticas. El cine-concierto de Paris qui dort, acompañado por el Ensemble MODUS, y la fiesta de clausura en La Térmica, con música, ilustración y actuaciones en directo, han completado una edición que ha explorado distintas formas de experimentar y compartir la cultura.

Desde su nacimiento en 1994, y especialmente en estos últimos 10 años, el Festival de Cine Francés de Málaga ha caminado a pasos agigantados para su profesionalización e internacionalización. Las cifras de asistencia y participación del público malagueño permiten afirmar que lo comenzó siendo una modesta muestra de cine haya evolucionado hasta convertirse en un festival internacional, y el evento de cine francófono más importante del país. 

Y es que por la Sección Oficial del festival ha pasado películas como Anatomie d’une chute, de Justine Triet (2023); Les Misérables, de Ladj Ly (2019); Hors Normes, de Olivier Nakache y Éric Toledano (2019); La Nuit du 12, de Dominik Moll (2022) o la ganadora del Premio de Jurado Profesional y del Premio del Público en 2025, Muganga, de Marie-Hélène Roux. Todas ellas son ejemplos de un estilo que ha posicionado al Festival de Cine Francés de Málaga como una lente que se sitúa frente a películas que han supuesto este re-entrenamiento de la mirada en el marco de la difusión cultural.

El 32 Festival de Cine Francés de Málaga ha sido organizado por la Alianza Francesa de Málaga. Ha contado con la subvención del Ayuntamiento de Málaga, la Diputación de Málaga y la Embajada de Francia, y con el patrocinado de Hammam Al Ándalus, Monowa, McArthurGlen Málaga, Unicaja, Cervezas Victoria, Champagne Taittinger y Lider Papel. En el certamen, además, han colaborado ARTE, Saint James, Bureau du Québec à Barcelone, Ciné Tapis Rouge, Conseil des arts et des lettres du Québec, la ESAD, y la Embajada de Suiza en España. Las actividades se han llevado a cabo en la Alianza Francesa, Cine Albéniz, Centre Pompidou Málaga, Ateneo de Málaga, Escuela de Arte y Superior de Diseño San Telmo, Teatro Cánovas, La Térmica y Cines Yelmo.