Yann Samuell: «‘Compostelle’ plantea si etiquetamos a los jóvenes con dificultades o les damos la oportunidad de integrarse»
El cineasta francés presenta en Málaga el estreno exclusivo en España de Compostelle, una historia sobre las segundas oportunidades
Con las entradas agotadas desde hace una semana, la película invita a reflexionar sobre los prejuicios sociales y las oportunidades de los jóvenes en situaciones de vulnerabilidad
«La película ha conectado con el público: cada vez hay más jóvenes atraídos por la idea de desconectar de una sociedad de consumo», explica Samuell sobre su último largometraje, que ya ha superado el millón de espectadores en Francia
El cineasta francés Yann Samuell presenta este lunes en la Sección Oficial del 32 Festival de Cine Francés de Málaga el preestreno en España de Compostelle, su último largometraje, protagonizado por Alexandra Lamy y Julien Le Berre. La proyección tendrá lugar a las 20.00 horas en el Cine Albéniz, con todas las entradas agotadas desde hace una semana. Tras superar el millón de espectadores en las salas francesas, la película llega a Málaga de la mano de su director, que presenta una historia sobre la vulnerabilidad, la confianza y la posibilidad de reconstruir una vida a través del encuentro con los demás.
En una entrevista exclusiva concedida al equipo del festival unas horas antes de su presentación, Samuell ha explicado el origen de un proyecto que nació de su interés por las llamadas ‘marchas de reinserción’, una iniciativa de acompañamiento a jóvenes en situaciones de dificultad que utiliza las caminatas de larga distancia como herramienta de transformación personal. El director encontró la inspiración en una recopilación de testimonios de Bernard Ollivier, fundador de la asociación que impulsa estas experiencias (SEUIL). «Se me saltaron las lágrimas, de verdad lloraba leyéndolo y pensaba que tenía que contar esta historia como fuera», recuerda.
La película narra el encuentro entre Fred, una mujer que intenta reconciliarse con su pasado, y Adam, un adolescente marcado por la ira y el sentimiento de abandono. Ambos emprenden juntos el Camino de Santiago gracias a una organización que ofrece a jóvenes en situaciones de vulnerabilidad la posibilidad de participar en una experiencia de acompañamiento. A lo largo del recorrido, los enfrentamientos iniciales dan paso a un vínculo inesperado que les permite descubrir nuevas formas de comprenderse a sí mismos y a los demás.
Para construir el relato, Samuell mantuvo numerosos encuentros con Bernard Ollivier, quien compartió con él experiencias, anécdotas y detalles sobre el funcionamiento de estas marchas y las emociones de quienes participan en ellas. «Gracias a él pude sumergirme en la vivencia real, en la textura de lo que son estas marchas de ruptura», explica el cineasta, que considera fundamental trasladar a la pantalla la dimensión humana de esta iniciativa.
Una reflexión sobre los prejuicios y las oportunidades de los jóvenes
Más allá del viaje físico, Compostelle plantea una reflexión sobre la forma en que la sociedad trata a los jóvenes que crecen en contextos de precariedad, exclusión o conflicto. Samuell insiste en que su película busca cuestionar los prejuicios que condicionan sus oportunidades y reivindicar la importancia de la confianza y el acompañamiento.
«No es solo un homenaje, sino sobre todo una mano tendida y una pregunta a la sociedad para plantearnos si etiquetamos a los jóvenes que tienen dificultades, que viven en la precariedad, como desechos de la sociedad, o si les damos la oportunidad de integrarse y levantarse», señala el director.
Para Samuell, el lenguaje y las expectativas sociales pueden influir profundamente en la construcción de la identidad de los adolescentes. «Un joven al que le dicen durante toda su infancia «no vales nada, eres un delincuente», pues hará lo que se le pide. Y si alguien le dice: «No, tienes valor y puedes hacer algo extraordinario con tu vida», también lo hará», reflexiona.
Esta perspectiva atraviesa una película que encuentra en el Camino de Santiago un espacio para cuestionar las etiquetas sociales y explorar la capacidad de transformación de las relaciones humanas.
El Camino de Santiago como escenario real del rodaje
Uno de los principales desafíos de Compostelle fue trasladar el rodaje al propio Camino de Santiago, siguiendo el recorrido del Camino Francés. El equipo tuvo que afrontar una producción itinerante, con cambios constantes de localización y las dificultades propias de trabajar en un entorno natural transitado diariamente por peregrinos.
«El gran reto del rodaje es que cambiamos de lugar todos los días. Es toda la complejidad de un rodaje muy grande con la idea de que vamos a cambiar de decorado constantemente», explica Samuell, que recuerda las dificultades de trabajar expuestos a las condiciones meteorológicas, al cansancio y a la actividad habitual de la ruta.
La planificación exigió una preparación especialmente anticipada, debido a la elevada ocupación de los alojamientos y espacios del Camino, algunos de ellos reservados por peregrinos con años de antelación.
El director también relaciona la acogida de la película en Francia con el creciente interés de las nuevas generaciones por experiencias que permiten alejarse temporalmente de las dinámicas cotidianas. En este sentido, considera que el Camino conecta con el deseo de muchos jóvenes de «desconectar de una sociedad de consumo y recuperar valores algo más sanos».

El regreso del cine de Yann Samuell a Málaga
La presentación de Compostelle supone también el reencuentro del trabajo del cineasta con el público del Festival de Cine Francés de Málaga, donde ya estuvo presente su primera película, Jeux d’enfants (Quiéreme si te atreves), estrenada en 2003.
«Estoy muy feliz de estar aquí, muy, muy feliz. Mi primera película fue ‘Quiéreme si te atreves’; estuvo aquí, lo recuerdo. Y estoy encantado de volver con una nueva película», ha afirmado el director.
Guionista y realizador, Yann Samuell ha desarrolado su carrera entre Francia y Estados Unidos. Tras su debut, Jeux d’enfants, entre sus trabajos destacan My Sassy Girl, con Elisha Cuthbert y Jesse Bradford; L’Âge de raison, protagonizada por Sophie Marceau; La Guerre des boutons, con Alain Chabat, Mathilde Seigner y Éric Elmosnino; y Le Fantôme de Canterville. También ha trabajado en televisión con producciones como Mi madre, el cangrejo y yo, Nunca sin ti, Louna, Grand Hôtel y Salvar a Lisa.
En 2022 estrenó La guerra de los Lulus, adaptación del cómic de Régis Hautière y Hardoc, en la que retomaba algunos de los temas recurrentes de su filmografía, como la infancia, la emancipación y los procesos de crecimiento personal. Con Compostelle, estrenada en Francia en abril de 2026, continúa explorando las relaciones humanas y la capacidad de los encuentros inesperados para transformar las trayectorias individuales.